ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA - AUTOR: PBRO. GUILLERMO MARCO

Una reforma inquietante

Por: P. Guillermo Marcó

Los cambios en el Código Civil deben analizarse con sumo cuidado porque incluyen tópicos preocupantes como el alquiler de vientres, la donación post mortem de gametos y la eliminación del deber de fidelidad de los esposos Esta por reformarse el Código Civil, algo cuya importancia está pasando inadvertida para la mayoría de la gente.
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Es cierto que muchas cuestiones pueden parecer discusiones abstractas que no atraen la atención del gran público. Pero el tema es de tal importancia que todos los obispos reunidos en  asamblea difundieron recientemente un documento que recibió escasa difusión. En la declaración piden un debate amplio sobre aspectos del anteproyecto que  tocan temas medulares para la vida de una sociedad, sobre todo los que tienen que ver con la vida humana. Empecemos por el matrimonio. Según el texto, se  eliminarían los deberes de fidelidad y cohabitación de los esposos; sólo faltaría  que se deje de lado la monogamia, ya que, si ser fiel no es una exigencia del matrimonio, se podría estar con más de una persona. También se permitiría el divorcio express”, o sea, que con un trámite sencillo se podría deshacer la familia. A los que conviven se le dedica 20 artículos, equiparando su situación con los que están casados. Si los que conviven quisieron eludir las implicancias legales del matrimonio, ¿por qué se los obligaría ahora con la ley a normar su  libertad? En cuanto a la vida humana –lo más delicado- el anteproyecto dice que comienza con la concepción en el cuerpo de la mujer o la implantación del embrión formado mediante técnicas de reproducción asistida, dejando desamparados a los embriones congelados, que podrían ser tirados a la basura o usados para experimentos. También se admite “la gestación por sustitución”, un término elegante para hablar del “alquiler de vientres”. Y se deja de lado lazo alguno entre quien gesta el niño, que no será su madre, ni quien aporta el material genético, que no será ni su padre ni su madre,  sino quebastará con que dos personas lo anoten como su hijo. Para ser mas explicito:  ahora se podría seleccionar el gameto faltante (óvulo si es varón, semen si es mujer) en la vasta lista de catálogos para diseñar el bebe soñado, alquilar el vientre para la gestación y después anotarlo como propio. Por lo demás, el alquiler de vientre sería una “buena noticia” para aquellas niñas ricas que quieran evitar los perjuicios del embarazo en la estética de su cuerpo. Sin duda, además, se pondrían de moda agencias que ofrecerían vientres de mujeres pobres en alquiler, a cambio de una paga, ya que el  códigoadmite este tipo de contratos. También podría ocurrir que el lector o lectora se enamore de un medio hermano o medio hermana, dado que, si ambos fueron  engendrados con semen comprado del mismo donante, lo ignorarán porque no constará en los datos de filiación quién es su verdadero padre. Otra novedad del nuevo código sería la fecundación “post mortem”, es decir, que también se podría engendrar después de muerto, acaso un servicio extra que podrían ofrecer las cocherías. Es que se habilitaría tener un hijo con el semen o el óvulo de un difunto, cosa que implicaría -dicho sea de paso- traer al mundo de antemano chicos huérfanos.Perdón que utilice la ironía, pero estas cosas en lenguaje jurídico o científico suenan confusas y quiero ser claro. Esto es lo que se está por debatir. Como se ve, no son temas menores. La reforma no merece votarse a libro cerrado como otras cosas. Esto toca la vida y
el futuro de nosotros y de los que vendrán. Cuando una sociedad debate un código no sólo se está ocupando sólo de reglar “lo que pasa”, sino de normar en base a ideales. No por nada en el lenguaje popular se dice cuando una persona traiciona sus ideas o sus afectos que “no tiene códigos”.