PRESENTACIONES A SALA LLEVA EN EL OPERA

UNMUSICAL QUE LE CANTA A LA FE

Por: María Montero

La obra “Jesús de Nazareth, la Pasión”, llegó a la calle Corrientes y fue ovacionada.
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A sala llena y ovacionado de pie culminó cada interpretación de “Jesús de Nazareth, La Pasión”, el musical escrito y dirigido por Carlos Abregú con  música de Angel Mahler, que el 29 y 30 de septiembre representó en el imponente teatro Opera de esta capital la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Con más de 50 artistas en escena entre actores, cantantes y bailarines,  fue protagonizado por Juan Rodó (Drácula, El Jorobado de París, Los  miserables) en el rol de Jesús y Marisol Otero –pareja de Rodó en la Bella y la Bestia–, como la Virgen María.
El espectáculo resalta la divinidad de Jesucristo en los cuadros de los milagros y la resurrección, pero también subraya su costado humano,  mostrándolo como un hombre que sufre, se queja y grita de dolor en los momentos de la tortura y la crucificción.
“Contar la vida de Jesús es muy difícil y que un actor se meta en este personaje es realmente arduo”, explica Abregú. Como director y persona de fe, cree que debe haber un trabajo interior por parte del protagonista y un clima especial entre todos los actores. “De alguna manera implica tener fe”, asegura.
La amplia trayectoria de los artistas se demostró también en la sensibilidad para representar una obra con tantos matices, cuyo mensaje no busca ganar prosélitos, pero sí es muy espiritual. A lo largo de dos horas el clima va variando, recorriendo momentos festivos de la vida de Jesús hasta llegar al cuadro La Piedad, uno de los más conmovedores para el público, en el que María canta su dolor de madre a su hijo muerto entre sus brazos. “Estamos comprometidos con la idea de transmitir estos valores y creemos que no deja de ser un mensaje muy fuerte de esperanza“, dice Abregú, quien con su compañía forma parte de Banuev (Buenos Aires por una Nueva Evangelización), una asociación que tiene como objetivo la evangelización
a través del arte, particularmente entre los jóvenes.
“Entre todas las obras de Banuev elegimos ésta porque Jesús es una personalidad que convoca más allá de la religión católica“, acota Facundo Pascual, productor del musical. Y agrega: “La prueba está en lo que desató la última película de Mel Gibson. El público no hace distinciones, siempre quiere ver un espectáculo digno, profesional, de alto nivel y eso es lo que le ofrecemos”.
Para lograr delidad al Evangelio, algunos pasajes fueron puestos a consideración de teológos y de la Conferencia Episcopal antes de su estreno en el Encuentro Eucarístico Nacional, en el 2000. A partir de allí, la obra se representó con éxito en distintos puntos del país y en la Jornada Mundial de la Juventud de Alemania, ante el Papa Benedicto XVI.
Parte de lo recaudado fue destinado a obras en el Jardín San Maximiliano Kolbe de Virreyes, en el gran Buenos Aires. Para el productor del musical el objetivo se cumplió: “Encontramos la forma de fomentar la cultura ayudando a los que más lo necesitan, en este caso a chicos cuyas familias sufren la falta de empleo y la exclusión social”.