Miércoles 05.08.2020

Vivir “con” la tierra, no solo “sobre” ella

Por: Daniel Goldman

Reinterpretar lo kosher. La creciente necesidad de revisar su significado y atender el cuidado de la ecología.
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Una historia del pensamiento rabínico nos relata acerca de dos hombres que discutían la propiedad de un lote de tierra. Ante la falta de acuerdo apelaron a un sabio que oficiara de juez. El sabio decidió colocar su oído sobre la tierra y explicó que debía consultar a la propia tierra quien era su dueña. El relato culmina diciendo que la tierra expresó que ella le pertenece al Todopoderoso, su Creador.

Uno de los grandes y crecientes dilemas que acosan a toda la trama de vida que habita el planeta, e involucra el mismo futuro es el resguardo de la tierra ¿Cuál es el papel que debe asumir el hombre como socio del Creador en la preservación del planeta? ¿Cómo debe actuar la fe ante el peligro del uso desenfrenado y destructivo de la tecnología? ¿Cuál debe ser la respuesta de los líderes religiosos ante una falta de acción política que involucra el peligro actual de la destrucción del mundo?

Desde un enfoque teológico deberíamos compartir la traducción de elementos simbólicos que unan a los diversos credos para formar una conciencia esencial del problema, ocupando un espacio importante en ceremonias, rituales de la vida congregacional y familiar. A su vez es un imperativo reunir una visión conjunta entre el conocimiento científico y la sabiduría espiritual, para aprender a vivir “con” la tierra y no “sobre” ella.

Un buen ejemplo en la tradición judía podría ser la intersección de lo kosher y la dimensión ecológica. Kosher representa la unidad de leyes dietéticas que se encuentran en la Biblia y en el Talmud. Pero la acepción es más abarcativa, y está vinculada a la idea de lo apto, lo correcto, lo adecuado, lo apropiado.

Siguiendo esta línea, el rabino Arthur Waskow pregunta: ¿Aquellos tomates que han sido sembrados y “preservados” con pesticidas, pueden ser considerados kosher? ¿Aquellos libros y diarios impresos en un papel que ha sido extraído de un árbol que hoy día resulta irreemplazable pueden ser considerados kosher? ¿Qué ocurre con productos que no resultan biodegradables como plásticos, latas, pañales descartables? ¿Pueden ser considerados kosher? ¿La electricidad generada por una planta nuclear que pone en peligro a los habitantes de una determinada población, puede ser considerada kosher? ¿Un banco que invierte sus depósitos en una compañía petrolera que produce polución marítima, puede ser considerado un negocio kosher? ¿Una política económica que no toma en cuenta el eco-sistema y al indigente como víctima del sistema, puede ser considerada kosher?

La idea de lo kosher debe ser la de aplicar aquellos principios de la tradición y la sabiduría judía para establecer una reinterpretación entre los seres humanos, su entorno y la vida en general.

Así como el modelo de lo kosher, cada tradición religiosa debería permitirse desarrollar ideas que posibiliten exponer la recuperación de la categoría ecológica como parte de procesos de reelaboración de sus teologías, símbolos y rituales, generando la concientización del profundo flagelo que nos aqueja.