ESTE DOMINGO TRAS DOS AÑOS SUSPENDIDAS POR LA PANDEMIA

Vuelven las canonizaciones a la Plaza de San Pedro: Charles de Foucauld y nueve más

Serán proclamados santos el místico francés; el sacerdote Tito Brandsma, mártir del nazismo; un laico de origen indio y siete personas que fundaron congregaciones religiosas. Por su dolencia en la rodilla, hay dudas sobre el rol del Papa en la ceremonia.
Comparte

El Papa Francisco retomará el próximo domingo 15 de mayo las celebraciones multitudinarias en la Plaza de San Pedro tras dos años de suspensiones por las restricciones derivadas de la pandemia, en una ceremonia en la que canonizará al místico Charles de Foucauld, considerado como el referente contemporáneo de la llamada 'espiritualidad del desierto' y a otros nueve beatos.

La única duda reside en cuál será el papel del Francisco en la ceremonia. Su dolor de rodilla y el peso de una ceremonia larga podrían hacer que el pontífce le encargara presidir la misa al cardenal Giovanni Battista Re, decano del colegio cardenalicio, aunque sólo al Papa corresponde la lectura de la fórmula de canonización.

La fecha de las canonizaciones del sacerdote carmelita holandés Tito Brandsma, asesinado a los 61 años en Dachau por orden de las SS nazis, fue beatificado en 1985 por Juan Pablo II; la monja francesa Marie Rivier (1768-1838), fundadora de las Hermanas de la Presentación de María, y la monja palermitana María de Jesús Santocanale (1852-1923), fundadora de las Capuchinas de la Inmaculada Concepción de Lourdes, fue fijada por el pontífice en el consistorio público ordinario celebrado el 4 de marzo pasado en el Vaticano.

La ceremonia para proclamarlos santos se unió con la prevista para canonizar a otras siete personas, programada de antemano para el próximo domingo 15 de mayo, entre ellas el religioso francés Charles De Foucauld (1858-1916), explorador del desierto del Sáhara y estudioso de la lengua y la cultura de los tuareg, pioneros del diálogo entre diferentes culturas y religiones.

Junto al “Maestro del desierto”, serán canonizados Lázaro, llamado Devasahayam, laico, mártir, que nació en el siglo XVIII en la aldea de Nattalam (India) y fue asesinado, por odio a la fe, en Aralvaimozhy (India).

Además, de Maria Francesca di Gesù (nacida Anna Maria Rubatto), fundadora de las Hermanas Terciarias Capuchinas de Loano, que nació en Carmagnola (Italia) y falleció en Montevideo (Uruguay) y María Domenica Mantovani, cofundadora y primera superiora general del Instituto de las Hermanitas de la Sagrada Familia.

También serán elevador al honor de los altares César de Bus, sacerdote, fundador de la Congregación de los Padres de la Doctrina Cristiana (Doctrinarios), que nació el 3 de febrero de 1544 en Cavaillon (Francia) y falleció el 15 de abril de 1607 en Avignon (Francia); Luigi Maria Palazzolo, sacerdote, fundador del Instituto de las Hermanas de los Pobres (Instituto Palazzolo); Giustino María Russolillo, sacerdote, fundador de la Sociedad de las Divinas Vocaciones y

El beato de las espiritualidad del desierto
En junio de 2020, el Papa había aprobado el el milagro para poder canonizar al beato Charles de Foucauld, el sacerdote francés conocido como 'maestro del desierto' por ser amigo de los tuaregs.

Foucauld es considerado como el referente contemporáneo de la llamada "espiritualidad del desierto". Su personalidad polifacética se manifestó en su carácter de militar en Argelia y de explorador y geógrafo en Marruecos, y más tarde en su búsqueda espiritual, en su itinerario trapense por Francia y el Imperio otomano y en su sacerdocio en el Sahara argelino, donde transcurrieron los últimos 15 años de su vida.

El "hermano universal" nació en Estrasburgo, el 15 de septiembre 1858. Huérfano a los 6 años, creció con su hermana Maria, bajo los cuidados de su abuelo, orientándose hacia la carrera militar.

Adolescente, pierde la fe. Conocido por su gusto de la vida fácil él revela, no obstante una voluntad fuerte y constante en las dificultades. Emprende una peligrosa exploración a Marruecos (1883- 1884). El testimonio de fe de los Musulmanes despierta en él un cuestionamiento sobre Dios: «Dios mío, si existes, haz que te conozca».

Regresando a Francia, le emociona mucho la acogida discreta y cariñosa de su familia profundamente cristiana, y comienza una búsqueda. Guiado por un sacerdote, el Padre Huvelin, él encuentra a Dios en octubre 1886.Tiene 28 años. «Enseguida que comprendí que existía un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que de vivir sólo para El».

Durante una peregrinación a Tierra Santa descubre su vocación: seguir a Jesús en su vida de Nazareth. Pasa 7 años en la Trapa, primero N.S. de las Nieves, después Akbes, en Syria. Enseguida después, él vive solo en la oración y adoración cerca de las Clarisas de Nazareth.

Ordenado sacerdote a los 43 años (1901) parte al Sahara, primero Beni-Abbes, después Tamanrasset en medio de los Tuaregs del Hoggar. Quiere ir al encuentro de los más alejados, «los más olvidados y abandonados».

Quiere que cada uno de los que lo visiten lo consideren como un hermano, «el hermano universal». El quiere «gritar el evangelio con toda su vida» en un gran respeto de la cultura y la fe de aquellos en medio de los cuales vive. «Yo quisiera ser lo bastante bueno para que ellos digan: “Si tal es el servidor, como entonces será el Maestro...?"

En 1916 fue asesinado por una banda de forajidos en la puerta de su ermita en el Sahara argelino. Tras su muerte, pronto se estableció una verdadera devoción en torno a su figura: nuevas congregaciones religiosas, familias espirituales y una renovación del eremitismo y de la espiritualidad del desierto en pleno siglo XX se inspiraron en sus escritos y en su vida.

El 13 de noviembre de 2005 fue proclamado beato por Benedicto XVI. Para la canonización, los postuladores de la causa presentaron a la Congregación para su examen el caso de un joven que, tras una caída gravísima desde lo alto de 15,5 metros, de forma inexplicable desde el punto de vista médico no sufrió ningún tipo de lesión.

Los hechos se produjeron en la ciudad de Saumur en Angers, (Francia) en 2016. Finalmente, los exámenes de la Congregación atribuyeron que el chico resultara ileso a la intercesión de Foucauld a quienes rezaron muchas personas tras la caída.

Fuente: VR y agencias